La tasa de interés laboral siempre corre de atrás. Si bien durante un período la aplicación de la Tasa resultó razonable y equitativa, en los últimos años llevó a que, se desnaturalice su doble finalidad compensatoria y moratoria.- 

Es sabido que cuando hay inflación y suba del dólar se pierde el poder adquisitivo; los créditos se licuan en beneficio del deudor. Hoy tenemos en dos años una pérdida de los créditos laborales del 150% al 200% (al tiempo que se debió cumplir la obligación según se compare -un capital + tasa aplicable acta 2658 CNAT- con el valor dólar oficial o el valor del blue.) Un juicio laboral -primera instancia- tarda en promedio 4 años teniendo en cuenta que los hay de 6 a 7 años de duración, calculemos la pérdida de valor de los créditos laborales.-

En otras palabras he aquí convertido al trabajador –sujeto de preferente tutela Constitucional- en prestamista al que le devolverán menos del capital; el atraso en el pago del capital (la mora del deudor), produce dos consecuencias: por un lado, beneficia al deudor que mientras incumple se vale del capital ajeno; y por el otro perjudica al acreedor que debe soportar una espera en el uso de su propio capital, que no acordó, quedando sometido a los embates de la inflación, que hace que su dinero vaya perdiendo valor.

Ahora bien, esta situación archiconocida no quiere ser modificada por todos los beneficiados (hoy también las entidades bancarias que tienen en su poder los créditos de los trabajadores.-) Asimismo los jueces laborales olvidan el proceso inflacionario pues la tasa aplicable de ninguna manera compensa la mora en el pago del capital (de manera de retribuir al actor por el uso de su capital, sancionando por otro lado al deudor por la mora en que incurre), y tampoco mantiene el valor adquisitivo de la moneda.

Que la forma de resolver estas dañinas consecuencias es a través de dos institutos: los intereses compensatorios (que compensan al acreedor por el uso de su capital), y los intereses punitorios (que sancionan al deudor por el uso indebido del capital ajeno, indemnizando al acreedor por los daños que la morosidad le causó).

Los intereses compensatorios son el precio que se abona por el uso del capital -dinero ajeno- o que retribuyen a quien ha sido privado del mismo. En este sentido, los intereses compensatorios aparecen como una consecuencia necesaria del uso de dinero ajeno.

Los intereses moratorios o punitorios son la reparación del daño que padece el acreedor causado por el retraso en que incurre el deudor en el cumplimiento del pago de las sumas de dinero debidas; son un precio con carácter sancionatorio que se impone por retener la devolución de una suma de dinero.

Es decir no debe confundirse la actualización monetaria (que tiene por objeto el mantenimiento del poder adquisitivo del dinero y, en especial, de los salarios) con la aplicación de intereses compensatorios y moratorios. En este sentido, es importante recordar que desde la convertibilidad -que ha prohibido la indexación de créditos)-  y, en especial, desde, la devaluación dispuesta por la ley 25.561, se han mezclado estos conceptos y, en definitiva y más, más grave, los trabajadores han dejado de percibir la totalidad de sus acreencias.

No queda sino requerir una nueva reacción de parte de los Tribunales, a los efectos de conjurar debidamente esta nueva situación, permitiendo el accionar de los textos legales vigentes, EN DEFENSA DE LOS TRABAJADORES.

LA JUSTICIA DORMIDA Y LOS CRÉDITOS LICUADOS – INTERESES COMPENSATORIOS, MORATORIOS Y PUNITORIOS - SOLICITA SE REACCIONE

CREDITOS LABORALES

20/04/2020
Maria Luján Basualdo  
Laboralista